Actualmente la asistencia a terapia de pareja es un recurso que se usa con mucha frecuencia, dejando a un lado el estigma de las terapias. Las parejas buscan apoyo para que sus relaciones mejoren.

Hay diferentes tipos de dificultades y problemas en las relaciones. Surgen por la monotonía, por escasez de recursos, por falta de habilidades sociales, por falta de comunicación, por no cultivar la complicidad, por desgaste emocional, por exceso de responsabilidades laborales, por cansancio físico, por no gestionar los conflictos, por no empatizar, por aburrimiento, por desempleo, por enfermedades, por el nacimiento de los hijos, por falta de ilusión, porque no se parece en nada a la pareja que conoció…

Son múltiples los consejos, las prácticas para intentar sofocar las crisis, para minimizarlas, reducirlas o para evitarlas. Los problemas de pareja son normales, nacen de la propia convivencia, las causas son múltiples y para todo hay posibles soluciones, sobre todo es reconocer la dificultad y tener ganas de solucionar.

Hay muchas maneras de sofocar esas tensiones:

  • Romper con la monotonía, con las rutinas que desgastan las motivaciones e ilusiones.
  • Generar momentos de encuentros, de comunicaciones.
  • Propiciar la seducción, el arte de conquistar, de ilusionar.
  • Encontrar el equilibrio entre lo emocional y lo racional.
  • Introducir juegos eróticos, momentos de conexión física.
  • Reducir las exigencias hacia el otro.
  • Buscar la alegría, el sentido del humor, momentos de
    expansión emocional.
  • Darse un tiempo para recuperar la sintonía en la
    convivencia.
  • Favorecer las sorpresas positivas.
  • Y en un momento dado, reconocer que no hay amor.
  • Afrontar y no justificar una nueva historia amorosa, una
    nueva relación.

La sexualidad tiene mucho de ámbito educativo, es un aprendizaje, es una manera más de comunicar.

Es el arte del amor.