En el entorno sanitario nos encontramos con conflictos de muy diversa índole, y en los que no sólo pueden participar profesionales de la sanidad sino todos aquellos usuarios que acuden al servicio sanitario. Se trata de conflictos no sólo entre facultativos y usuarios sino también entre los usuarios y la propia institución sanitaria. Por poner un ejemplo, aunque afortunadamente no son muchos, existen casos de mala praxis profesional del facultativo, y la mediación proporciona una alternativa extrajudicial para la resolución y gestión del conflicto resultando mucho más satisfactorio para las partes que la vía judicial.


A través de la mediación aumenta la rapidez en la resolución y/o gestión del conflicto y disminuyen los costes en los que se puede incurrir por reclamaciones o controversias con aseguradoras.

Al menor coste y a la rapidez en la resolución el conflicto la mediación suma un factor muy importante a este proceso como es la confidencialidad de los temas tratados. Se trata pues de buscar un acuerdo entre las partes lo más satisfactorio para todos de forma colaborativa y siempre con la ayuda de un tercero, mediador, y bajo los principios de la mediación como son la neutralidad, la imparcialidad y la voluntariedad.