En la mayoría de las ocasiones en las que existe un conflicto, es difícil saber cuál es la mejor manera de actuar, ya que son situaciones de riesgo, de mucha tensión y poca calma. Esto es así porque en un conflicto se dan muchos factores, tanto objetivos como subjetivos de cada persona, lo que puede dificultar la gestión eficiente del mismo.


Objetivos, en cuanto a que puede existir realmente un conflicto de intereses entre dos partes y subjetivos en cuanto a que cada persona interpreta el conflicto según sus emociones, sus creencias, sus valores, o sus pensamientos. Para gestionar adecuadamente un conflicto se debe ser consciente de la situación, conocer todos los datos referentes a dicho conflicto y así tener una respuesta rápida y efectiva. Es importante que tanto profesores como alumnos, se encuentren con la formación
necesaria en alternativas y herramientas de apoyo ante este tipo situaciones en las que puede existir ambigüedad, falta de recursos, incertidumbre o novedad.


Desde que nacemos, el ser humano es el reflejo del contexto social en el que se desarrolla. Cada una de las experiencias que vivimos supone un aprendizaje y por ello son fundamentales los agentes socializadores, ya que estos van a definir nuestra identidad. Estos agentes socializadores son aquellos que nos ayudan a vivir en sociedad, bajo unas determinadas normas sociales y que por su interacción con cada uno de nosotros, nos condicionan en mayor o menor medida a la hora de formar nuestra
personalidad, nuestro sistema de creencias, valores, conductas, etc. Estos varían a lo largo de nuestra vida, siendo el primero la familia, y también a muy temprana edad, el colegio, para más tarde ser los medios de comunicación, los amigos o mismamente hoy en día con la incorporación de las nuevas tecnologías, etc.

Actualmente, la forma de interacción con los demás, sobre todo en la adolescencia, ha cambiado significativamente con la aparición de las redes sociales, como WhatsApp, Instagram, Facebook…Esta forma de relacionarse entre los adolescentes, permite crear una imagen pública de cada uno, obtener y dar información, compartir, etc., estando permanentemente conectados en tiempo real unos con otros, lo que supone un cambio muy importante en nuestra comunicación con el mundo.


En este contexto entendemos que es muy importante que desde la familia y el colegio, como los dos primeros agentes de socialización del ser humano, pongamos especial interés en proporcionar a nuestros menores las herramientas necesarias para la gestión de emociones y conflictos con el fin de que crezcan en una cultura de la paz libre de violencia. Aprender a gestionar las emociones a través de una buena inteligencia emocional, supone “reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás,
motivarnos y manejar adecuadamente nuestras relaciones”. Este es el primer paso para una buena prevención y gestión de conflictos, la educación en inteligencia emocional.


La mediación en el ámbito escolar se justifica por la necesidad de satisfacer la demanda que existe, entre los docentes y alumnos, de formación para mejorar la convivencia en el centro, y así corroborar que la calidad de la educación es mejor en aquellos colegios donde hay una buena convivencia.